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Vivir solo y sentirse solo no son lo mismo

Arivit Editorial Team · Publicado

No. Vivir solo y sentirse solo son dos cosas distintas, y las estadísticas que existen en España las miden por separado. En 2025, el 22,8 % de las personas de 65 o más años vivían solas, según Eurostat. Ese dato describe la composición del hogar: cuántas personas conviven bajo un mismo techo. No dice nada de cómo se siente quien vive en él. La soledad no deseada es un estado subjetivo, se estudia con encuestas específicas, y no aparece en ninguna de las series que cuentan hogares. Lo más cerca que llegan las cifras oficiales es medir el contacto con los demás: en 2022, el 4,5 % de las personas de 65 o más años no se habían reunido con familiares en el año anterior, y el 15,8 % no se habían reunido con amigos, según Eurostat. Tres indicadores, tres preguntas diferentes, y ninguno de ellos es la soledad.

Dos preguntas distintas

Cuando se dice que una persona mayor "está sola", se mezclan dos ideas que conviene separar.

La primera es objetiva y se puede contar: ¿cuántas personas viven en su hogar? Si la respuesta es una, esa persona vive sola. Es la pregunta que responden el INE y Eurostat cuando publican cuántos hogares unipersonales hay o qué porcentaje de las personas mayores vive en uno.

La segunda es subjetiva y no se puede contar en un padrón: ¿siente esa persona que le falta compañía, que las relaciones que tiene no son las que querría tener? Eso es la soledad no deseada. Solo se conoce preguntándoselo a la propia persona, con encuestas diseñadas para ello, y por eso no figura en las series de hogares.

Una estadística cuenta puertas; la otra cuenta encuentros. Ninguna de las dos cuenta lo que una persona siente.

Las dos ideas se cruzan, pero no coinciden. Hay personas que viven solas por elección, con una vida social intensa, y personas que viven acompañadas y se sienten profundamente solas. Confundir las dos preguntas lleva a leer una cifra de hogares como si fuera una cifra de sufrimiento, y no lo es.

Lo que mide vivir solo

El indicador europeo responde a una pregunta muy concreta: de cada 100 personas de 65 o más años, cuántas viven en un hogar formado por una sola persona. En 2025 fueron el 22,8 %, según Eurostat. La serie arranca en 2004, cuando la cifra era del 23,4 %, y en ese tiempo se ha movido dentro de una franja estrecha: su valor más bajo fue el 21,7 % de 2011 y el más alto el 25,2 % de 2018. El dato de 2025 queda por debajo del de 2004.

En número de hogares, el INE contaba 2,13 millones de hogares unipersonales de personas de 65 o más años en 2020, frente a 1,81 millones en 2013. Los últimos datos disponibles de esa serie corresponden a 2020, porque la encuesta que la producía dejó de publicarse ese año.

Las dos cifras describen la misma realidad desde dos ángulos, y se explican con más detalle en cuántas personas mayores viven solas en España. Lo que importa aquí es lo que ambas dejan fuera: todo lo que ocurre más allá de la puerta del hogar.

Lo que sí mide el contacto con los demás

Eurostat publica, dentro de la encuesta europea de condiciones de vida, un indicador que se acerca un paso más a la experiencia de las personas: si se han reunido con familiares y con amigos en el año anterior a la encuesta. Se ha medido en dos ediciones, 2015 y 2022.

En 2022, el 4,5 % de las personas de 65 o más años en España no se habían reunido con familiares en el año anterior, según Eurostat. En 2015 esa cifra era del 2,5 %.

La proporción que no se había reunido con amigos es mayor: el 15,8 % en 2022, frente al 12,1 % en 2015, según Eurostat.

Las dos cifras subieron entre las dos ediciones. Conviene leerlas con cuidado por dos razones. La primera es que solo hay dos puntos, separados por siete años, y dos puntos no dibujan una tendencia. La segunda es que la edición de 2022 recoge un periodo inmediatamente posterior a las restricciones de la pandemia, lo que puede afectar a las respuestas sobre reuniones. La encuesta no permite saber cuánto pesa cada explicación.

Personas de 65 o más años que no se reunieron con su familia en el año anterior, en porcentaje
201520224,50

Fuente: Eurostat (2022)

Datos del grafico: Personas de 65 o más años que no se reunieron con su familia en el año anterior, en porcentaje
PeriodoValor
20152,5
20224,5
Personas de 65 o más años que no se reunieron con amigos en el año anterior, en porcentaje
2015202215,80

Fuente: Eurostat (2022)

Datos del grafico: Personas de 65 o más años que no se reunieron con amigos en el año anterior, en porcentaje
PeriodoValor
201512,1
202215,8

Por qué tampoco esto es la soledad

Reunirse o no con familiares y amigos mide contacto, no compañía sentida. Una persona puede ver a su familia cada semana y sentirse sola en esas visitas; otra puede reunirse con poca gente y no echar de menos a nadie. El indicador de Eurostat cuenta encuentros, y los encuentros son un ingrediente de la vida social, no su resultado.

Hay además una diferencia de población que el lector debe tener presente. Los indicadores de contacto se calculan sobre todas las personas de 65 o más años, vivan solas o acompañadas. Ninguna de las cifras de este artículo dice qué proporción de quienes viven solos han pasado un año sin ver a su familia, porque esa combinación no se publica. Cruzar el 22,8 % con el 4,5 % daría un número que no existe en ninguna fuente.

Cómo se mide la soledad, entonces

La soledad no deseada se estudia con encuestas que preguntan directamente por el sentimiento: con qué frecuencia una persona se siente sola, si tiene con quién hablar de sus preocupaciones, si su red de relaciones es la que desearía. En España existen barómetros y estudios específicos sobre la cuestión, con metodologías propias, y sus resultados no son comparables uno a uno con las series de hogares ni con los indicadores de contacto.

Este artículo no cita cifras de esos estudios porque proceden de encuestas de opinión con muestras y preguntas distintas a las de la estadística oficial, y mezclarlas con las series anteriores en un mismo texto invitaría a la comparación que este artículo intenta evitar.

Lo que estas cifras no dicen

Ninguna de las series anteriores dice quién sufre. El 22,8 % que vive solo incluye a personas que eligieron vivir así y a personas que no; el 4,5 % que no ve a su familia incluye a quien no tiene familia y a quien no quiere verla; el 15,8 % que no ve a amigos incluye a quien perdió a los suyos y a quien nunca los tuvo cerca.

Tampoco dicen dónde vive cada persona respecto a los demás. Vivir solo en el mismo edificio que una hija y vivir solo a doscientos kilómetros de cualquier familiar cuentan exactamente igual.

Lo que sí permiten es hacer la pregunta correcta. Ante una cifra de personas mayores que viven solas, la pregunta no es cuántas de ellas sufren, que la cifra no responde, sino qué sabemos de su contacto con los demás y qué haría falta preguntarles para saber cómo se sienten.

Preguntas frecuentes

¿Vivir solo es lo mismo que sentirse solo?

No. Vivir solo describe la composición del hogar y se mide contando personas; sentirse solo es un estado subjetivo que solo se conoce preguntándoselo a la propia persona. Las estadísticas oficiales miden lo primero.

¿Cuántas personas mayores viven solas en España?

En 2025, el 22,8 % de las personas de 65 o más años vivían solas, según Eurostat. El INE contaba 2,13 millones de hogares unipersonales de personas de esa edad en 2020, el último año con datos.

¿Cuántas personas mayores no ven a su familia?

En 2022, el 4,5 % de las personas de 65 o más años no se habían reunido con familiares en el año anterior, y el 15,8 % no se habían reunido con amigos, según Eurostat. En 2015 las cifras eran del 2,5 % y del 12,1 %.

¿Existe una estadística oficial de la soledad no deseada?

La soledad no deseada se estudia con encuestas específicas que preguntan por el sentimiento, no con las series de hogares ni con los indicadores de contacto. Sus resultados no son directamente comparables con las cifras de este artículo.

Fuentes

Contenido elaborado con asistencia de IA y revisado por la Redacción de Arivit antes de su publicación. Nuestros estándares editoriales